¿Qué es peor que encontrar un gusano en una manzana? ¡Encontrar medio gusano!, sería muy desagradable morder una manzana y ver que nos comimos medio gusano, ese es el chiste, es muy viejo, pero en realidad no sería tan malo encontrar algún bicho en los vegetales y frutas que comemos, aunque hoy en día es muy raro que los frutos seleccionados tengan imperfectos. Todas las criaturas ponen lo mejor de sí en el proceso reproductivo, eso es algo natural, la supervivencia de la especie depende de eso, las plantas bien lo saben, por eso en sus semillas ponen solo lo mejor, lo que es bueno para la planta es beneficioso para sus frutos y lo que es bueno para los frutos es bueno para todas las criaturas que se alimentan de ellos, nadie negaría que uno de los alimentos más saludables son las frutas, las semillas y los germinados. Aunque se desconocen los detalles de cómo se originó la agricultura, a cuento —“agros” significa “campo”—, se sabe que los pueblos eran nómadas, recolectaban, cazaban, pescaban, viajaban siguiendo el ciclo de las estaciones, lo mismo que las aves migratorias, pero en algún punto esos ciclos se interrumpieron, quizás haya sido a causa de algún cambio climático o simplemente se cansaron de tanto vagar con sus tiendas a cuestas, no tenemos los detalles ni las causas, pero lo que sí sabemos es que los pueblos modernos se volvieron sedentarios, quedándose cerca del agua fresca y las buenas tierras, muchos viajaban con animales, a los cuales también hubo que volverlos sedentarios, se hizo necesario disponer de buenas pasturas y abundantes granos durante todo el año. En la naturaleza no existe el concepto de “sociedad”, en la naturaleza las criaturas no hacen “negocios” unas con otras, no son socias, sí es normal que se formen “comunidades”, también es común que las especies “cooperen” unas con otras, si son complementarias no tienen conflictos al “compartir”, y “compiten” si tienen que hacerlo, pero en ningún caso existe el concepto de “propiedad privada”, cada criatura solo “posee” lo que puede “dominar”, un ave de presa puede controlar un territorio de caza compitiendo con otros depredadores y con sus propios congéneres, solo tiene control sobre el territorio que domina, ninguna criatura le “protege” el territorio a otra, ninguna criatura le “cría” la cría a otra, ninguna criatura le “construye” el nido a otra, todas las criaturas tienen esa “independencia”, obviamente las criaturas que forman comunidades pueden controlar y defender territorios más amplios, lo mismo que criar mejor y más eficientemente a sus crías. A los agricultores les sucede exactamente lo mismo, si quieren ser los “dueños” de una plantación o huerto tienen que poder dominarlo, caso contrario cualquier criatura se va a poder servir de esos cultivos, Charles Darwin planteó que tanto la competencia como la adaptación al medio son determinantes para la supervivencia y el proceso de “selección natural”, sobre sus ideas se fundamentó el concepto anglófilo de la competencia, lo que se conoce como el “darwinismo social” o “la supervivencia del más apto”, obviamente todas las criaturas luchan por sobrevivir, eso es algo instintivo, pero el concepto anglófilo de la “competencia” se queda corto a la hora de comprender el delicado equilibrio sobre el cual se mantiene el medio ambiente, en la época de Darwin nadie se preocupaba por las especies ya extintas o en inminente peligro de extinción, hoy sabemos que cada especie cumple una función específica, llena un espacio, en el mantenimiento y equilibrio de un medio ambiente saludable. La palabra “prójimo” es similar a la palabra Méjico, a ambas se las puede escribir con una equis, eso quiere decir que el prójimo en realidad es el “próximo”, el prójimo no es solo una persona en particular, el prójimo es todo el “medio ambiente” que nos rodea, cuando nos enseñan que hay que “amar al prójimo como a ti mismo”, nos están diciendo que nuestra subsistencia depende de todo lo que nos rodea. Los pueblos nómadas se adaptan al medio ambiente, mientras que los pueblos sedentarios adaptamos el medio ambiente a nuestras necesidades, cuando uno está en movimiento solo puede cargar lo estrictamente necesario, pero cuando uno se queda quieto es muy fácil comenzar a acumular cosas innecesarias, toda actividad humana debería poder desarrollarse en ese equilibrio que está entre lo necesario y lo vital, la agricultura nos facilita la subsistencia, pero también nos exige respetar ese delicado balance, en nombre de la tan cacareada “civilización” nos hemos acostumbrado a obrar de forma extralimitada, muchas veces avasallando a la naturaleza, y esto no solo sucede en el ámbito de la agricultura, el personaje de John Glover en la película GREMILINS 2 sabiamente dice “haz un lugar para cosas y las cosas vendrán”, haciendo referencia a los desequilibrios ecológicos causados por la mano del hombre. La batalla de los agricultores por defender y mejorar sus cultivos ya es milenaria, cuando no son las aves comiendo los sembrados, son los roedores comiendo lo que hay almacenado en los graneros, toda huerta es un banquete para insectos, aves y herbívoros, hay un dicho que dice “en la guerra todo se vale”, espantapájaros, humaredas, depredadores, insecticidas, radiación, herbicidas, pesticidas, fungicidas, agroquímicos, transgénicos, son algunas de las tantas contramedidas que se fueron implementando a lo largo de la historia para intentar evitar que las “alimañas” dañen los cultivos. La “cooperación” siempre es superior a la competencia, en la naturaleza hay una energía que se denomina “shakti”, es la capacidad de “generar” una nueva expresión de vida, vulgarmente diríamos crear vida, pero el shakti no solo define la capacidad de generar, sino también el poder para reparar o “regenerar” a los organismos, en el caso de nuestro amigo el gusano y su manzana vemos que el gusano come de la manzana lo que nosotros descartamos, la semilla, por el contrario, nosotros solo comemos lo que el gusano prácticamente descarta, la pulpa, nosotros descartamos de la manzana lo que “alimenta” a los gusanos, mientras que los gusanos primero se comen lo que tiene potencial para germinar, habría que ver cuál de los dos es más inteligente, si nosotros o el gusano, el shakti está latente en la semilla, el shakti es la capacidad de generar nueva vida, eso es lo que persigue el gusano dentro de la manzana, mientras que a nosotros nos interesa el rinde y la belleza estética, no estamos diciendo que no haya que cuidar la salud y la producción de los cultivos, por eso seleccionamos las mejores semillas y utilizamos herbicidas, insecticidas, esterilizantes, fungicidas, pesticidas, radiación, venenos, agroquímicos, transgénicos, y cuanta cosa nos parezca conveniente, lo que estamos queriendo resaltar es la perfección “sintética” que se observa en muchos de nuestros cultivos. Antes los campos estaban llenos de vida, no se podía recorrer las carreteras sin que los parabrisas y radiadores de los vehículos se llenaran de toda clase de insectos, hoy a duras penas si vemos alguna que otra mariposa blanca, atrás en el tiempo quedaron las épocas en las que perseguíamos a los bichitos de luz, por eso tanta desconfianza a esos frutos o vegetales de apariencia impoluta e inmaculada, lo mismo que le da vida a un gusano nos da vida a nosotros, y a ningún gusano le interesa una semilla estéril, un fruto sin semillas, es un fruto sin shakti.
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