Acá en el barrio al que se la manda muy seguido le decimos “Pato Criollo”, por eso de que “a cada paso una cagada”, magnífica criatura el pato, puede nadar, puede caminar y hasta puede volar, pero todo lo hace muy torpemente, no vamos a decir que los patos no tienen gracia porque si hay una criatura que ha sabido representar la sana diversión y el buen entretenimiento han sido los patos, el Pato Donald de Disney, el Pato Lucas de la Warner, Howard el Pato de Marvel, las Pato Aventuras de Disney, el Patotective de Gravity Falls, Wade el Pato Cobarde, el Pato Psíquico de Pokémon, Los Patos Astutos, el Pato Saturnino, el Patito Feo, entre tantos otros, pero sin lugar a dudas el pato más terrorífico de todos los tiempos es el incomparable Conde Pátula, esta clase de personajes suelen ser muy tenaces a la hora de cometer torpezas, por eso a quienes se equivocan mucho “cariñosamente” les decimos pato criollo, nadie está exento de cometer errores, tampoco se puede pretender que las cosas nos salgan bien a la primera de cambio —como diría El Chavo del Ocho: “echando a perder se aprende”—, lo cuestionable es la actitud remanente ante la evidencia del error, aprender requiere siempre de un esfuerzo, por lo tanto, es un trabajo, hay errores que se pueden cometer una única vez, hay errores hay que repetirlos muchas veces para que se vuelvan graves, antes del siglo XX casi nadie hablaba de bosques o especies en peligro de extinción, la revolución industrial nos permitió avanzar muy rápido, en un minúsculo lapso de tiempo logramos exterminar muchas especies, pero todavía seguimos sin solucionar el problema de los residuos, hay pilas de ratas y de basura que se amontonan por todos lados, a la naturaleza no le gusta acumular cosas que no sean permeables al flujo de la vida, ella se esfuerza mucho para lograr deshacerse de todo lo que nosotros hacemos, pero la biodegradación es mucho más lenta que nuestra voraz empresa, la naturaleza no nos pide que limpiemos simplemente que cada vez que la utilicemos la dejemos como estaba antes de usarla, no podemos evitar ir al baño, pero cada vez que vamos lo tenemos que volver a dejar como estaba antes de usarlo, sino al poco tiempo hay que clausurarlo.
Pato Criollo
Acá en el barrio al que se la manda muy seguido le decimos “Pato Criollo”, por eso de que “a cada paso una cagada”, magnífica criatura el pato, puede nadar, puede caminar y hasta puede volar, pero todo lo hace muy torpemente, no vamos a decir que los patos no tienen gracia porque si hay una criatura que ha sabido representar la sana diversión y el buen entretenimiento han sido los patos, el Pato Donald de Disney, el Pato Lucas de la Warner, Howard el Pato de Marvel, las Pato Aventuras de Disney, el Patotective de Gravity Falls, Wade el Pato Cobarde, el Pato Psíquico de Pokémon, Los Patos Astutos, el Pato Saturnino, el Patito Feo, entre tantos otros, pero sin lugar a dudas el pato más terrorífico de todos los tiempos es el incomparable Conde Pátula, esta clase de personajes suelen ser muy tenaces a la hora de cometer torpezas, por eso a quienes se equivocan mucho “cariñosamente” les decimos pato criollo, nadie está exento de cometer errores, tampoco se puede pretender que las cosas nos salgan bien a la primera de cambio —como diría El Chavo del Ocho: “echando a perder se aprende”—, lo cuestionable es la actitud remanente ante la evidencia del error, aprender requiere siempre de un esfuerzo, por lo tanto, es un trabajo, hay errores que se pueden cometer una única vez, hay errores hay que repetirlos muchas veces para que se vuelvan graves, antes del siglo XX casi nadie hablaba de bosques o especies en peligro de extinción, la revolución industrial nos permitió avanzar muy rápido, en un minúsculo lapso de tiempo logramos exterminar muchas especies, pero todavía seguimos sin solucionar el problema de los residuos, hay pilas de ratas y de basura que se amontonan por todos lados, a la naturaleza no le gusta acumular cosas que no sean permeables al flujo de la vida, ella se esfuerza mucho para lograr deshacerse de todo lo que nosotros hacemos, pero la biodegradación es mucho más lenta que nuestra voraz empresa, la naturaleza no nos pide que limpiemos simplemente que cada vez que la utilicemos la dejemos como estaba antes de usarla, no podemos evitar ir al baño, pero cada vez que vamos lo tenemos que volver a dejar como estaba antes de usarlo, sino al poco tiempo hay que clausurarlo.









